Celebrando las Fiestas Patrias en familia

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Parece ser que nuestro país es un pueblo alegre y festivo. Nuestras fiestas han ido tomando cada vez más realce y llegando a más rincones de nuestra tierra. El buen humor y la alegría han hecho de nosotros un pueblo que sabe enfrentar las catástrofes y las adversidades con buen sentido y humor, con confianza y tesón.

Cuando andamos lejos de nuestro país algo pasa en nosotros. Hay una suerte de nostalgia que reclama en nuestro corazón un sentido de pertenencia a esta tierra que llamamos Chile, nuestra Patria. Es efectivamente esa misteriosa pertenencia que todos vivimos respecto a nuestro país como sucede al interior de nuestra  familia. Del padre (y de la madre) recibimos nuestra forma de ser, nuestros particulares sentimientos, gustos, preferencias, comportamientos, etc. Igual cosa sucede con nuestra Patria (=Padre). Nos reconocemos chilenos por nuestro humor, nuestros sentimientos, comportamientos y convicciones. No es lo mismo, ni da lo mismo, ser o no ser chileno.

Por esto y tantas cosas más nos viene bien celebrar estas Fiestas Patrias, que en nuestro colegio las vivimos en tiempo de vacaciones. Lamentablemente no suelen coincidir con las vacaciones de toda la familia, pero de igual forma son suficientes días para celebrar junto a ella esta identidad que nos debiera unir a todos como una gran familia ancional. Unos lo harán con un bonito baile de cueca en una ramada, otros con un asado en casa, otros simplemente mirando y compartiendo la celebración de otros a través de la televisión. No importa: todos podemos estar celebrando, festejando y gradeciendo a Dios por esta patria que queremos y que El nos la ha regalado. Tiempo hermoso para vivir y crecer en familia.

Pero la invitación no es sólo a celebrar. También estamos invitados, en esta ocasión, a soñar la Patria que queremos y a orar por ella.

¿Quién no sueña en un país más unido y más fortalecido, fruto de un trabajo más común por aquellos valores que todos quisiéramos vivir? ¿Quién no aspira a vivir en un territorio en que cabemos todos, sin violencia ni desigualdades? Sabemos que no es posible esa igualdad total para todos. Hay características y condiciones que nos hacen diferentes y naturalmente con distintas posibilidades. Pero hay un nivel de igualdad que todos podemos soñar legítimamente y por el cual podemos y debemos trabajar.

Es muy impresionante el comportamiento de Jesús respecto de su pueblo, su Patria. Fue un amante de sus ritos y tradiciones. Valoró y vivió las fiestas, las peregrinaciones al templo, las relaciones de familia, de amistad y de vecindad. Pero, así también, sufrió profundamente las chocantes diferencias de su tiempo y, sobre todo, la exclusión de los más débiles, las mujeres, los enfermos, los extranjeros. Sufrió la prepotencia del dominio romano, pero lo que más le contrajo el corazón fue el dolor de sus propios paisanos por la división, la separación e incluso el odio con que se trataban. Se desvivió en su afán de protegerlos, de animarlos y sanarlos. Las energías de su corazón estuvieron puestas de preferencia en ellos, los más débiles. Ellos conmovían sus entrañas. En su anuncio de un mundo nuevo, de una patria nueva, del Reino de Dios los contemplaba en el primero de los lugares.

Fiestas Patrias: fiesta para vivir en familia, fiesta de la alegría y el gozo, fiesta de los sueños y esperanzas, fiesta de la familia solidaria en que cabemos todos en igualdad de condiciones.

Entonces, ¡a celebrar con alegría y a soñar juntos en la construcción de un país donde reine la paz, la seguridad, la confianza, con el esfuerzo y el aporte de cada uno y de cada una de nosotros!

A todos y a todos los mejores deseos para esta Fiestas Patrias.

 

José Vicente Odriozola G. ss.cc.

Asesor religioso del colegio

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