Mes de María y tiempo de gracia en nuestra comunidad 

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Queridos amigos y amigas

Apoderados, funcionarios, alumnos y alumnas del colegio,

 

Este miércoles 8 de noviembre comenzamos a vivir este tiempo tan especial del Mes de María. Cada año hacemos un alto breve en nuestras actividades y nos damos un tiempo para recordar a María en su camino junto a Jesús y para celebrarla como nuestra Madre, cercana, protectora y confidente.

Pero este año no es un año cualquiera. Viviremos, casi simultáneamente, varios acontecimientos que nos impactarán de algún modo en nuestra vida personal y en la vida de todos en nuestro país.

El día 19 de noviembre se realizarán en nuestro país las elecciones parlamentarias y de presidente de la república; el domingo 3 de diciembre comenzamos a vivir el hermoso tiempo de Adviento en espera y preparación de la Navidad; y el 15 de enero tendremos en Chile la cercana e importante visita del Papa quien compartirá con nosotros en tres regiones del país.

No cabe duda que viviremos estos meses con sentimientos profundos que pueden tocar nuestras vidas en nuestra Fe y en nuestros compromisos con la familia, con la ciudad y con nuestro entorno.

Es posible que vivamos un tiempo de sueños. Las visitas, los cambios de gobiernos, las nuevas etapas de la vida nos permiten soñar. Soñamos con tiempos nuevos, soñamos con nuevas posibilidades, soñamos conseguir aquello que no hemos logrado hasta ahora, soñamos, en fin, que algo cambie nuestra vida y la de nuestros hermanos para bien.

Por esto mismo, podemos vivir un tiempo de esperanza. Cuando los sueños se nos transforman en certezas comenzamos a vivir la esperanza. Se va anidando en el corazón la seguridad que aquello que soñamos y deseamos se hará realidad verdadera y segura. Esa es la esperanza, esa certeza profunda de que lo que anhelamos se realizará de verdad. Es la promesa que recibiremos en el tiempo del Adviento y celebraremos en Navidad. Es el deseo de que las nuevas autoridades ayuden a superar los problemas que más nos afligen como país. Es la confianza de que la visita de nuestro hermano mayor, el Papa, nos hará bien para la unión y comunión nacional, invitados por él a vivir la paz de la auténtica fraternidad.

Todo nace de la más profunda y auténtica condición nuestra de ser personas. Llevamos en nuestro corazón, como verdadera vocación humana, estos sueños y esperanzas:

Estamos llamados a la Plenitud, por eso anhelamos la Felicidad;

Estamos llamados al Amor, por eso anhelamos la Fraternidad;

Estamos llamados a la Justicia, por eso anhelamos la Paz.

Todos estamos, entonces, llamados a vivir este tiempo, desde ahora hasta la partida del Papa, en profunda atención a lo que Dios nos quiera decir y en actitud vigilante para responder a estos llamados que nacen del corazón y que nos llegan con ocasión de los acontecimientos de nuestra vida: deseamos la Paz, pedimos la Paz, construimos la Paz.

Que nadie nos quite la ESPERANZA.

Que miremos los sueños de nuestros jóvenes para traducirlos en Esperanza cierta, en las huellas de Jesús y de María. 

 

A todos y a todas les deseo un feliz tiempo de gracia, como será éste.

 

José Vicente Odriozola G. ss.cc.

Asesor religioso del Colegio

 

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