El terremoto que afectó a Chile el pasado 27 de Febrero, sin duda causó un daño de gran magnitud, pero a la vez despertó un sentimiento dormido en los Chilenos: la solidaridad.
Todos estamos dispuestos a entregar un grano de arena a la reconstrucción de nuestro país. Los alumnos de tercero y cuarto medio de los Sagrados Corazones Padres Franceses, acompañado de profesores, sacerdotes, apoderados y guías nos organizamos para viajar a Quirihue - VIII Región, con el fin de misionar y contribuir al bienestar de aquel lugar. Nos comprometimos a construir 10 mediaguas forradas por dentro y fuera para las personas que no contaban con un techo para enfrentar el invierno, además de visitar la mayor cantidad de hogares posibles, escuchando como cada familia había vivido el terremoto, y como estaba luchando para salir adelante. Sin duda este era el sentido clave de esta actividad, establecer un vínculo con las familias de Quirihue, escucharlos, acompañarlos, tenderles una mano para que se dieran cuenta que había mucha gente preocupada por ellos y con la cual podían desahogarse.
El colegio estableció un vínculo con la municipalidad de Quirihue que nos facilitó los materiales para la construcción de la mediagua y nos respaldó con constructores. Además se comunicaron con una escuela que nos acogió muy fraternalmente, nos brindó alimento y puso en disposición sus instalaciones para que las utilizáramos como habitaciones y espacios de comunidad.
Esta actividad “Trabajos de Invierno – Quirihue 2010” sin duda fue una experiencia nueva para nosotros, pero a la vez muy interesante.
Salimos el viernes 4 de Viña del Mar, y después de 10 horas de viaje, llegamos a nuestro destino, cansados por el largo viaje, pero inquietos y deseosos de ayudar, poniéndonos a trabajar en la misión en que cada uno se había inscrito.
Los alumnos constructores se dividieron en 8 cuadrillas de alrededor de 5 alumnos, acompañados de un profesor y constructores guías, y nuestra meta era levantar una mediagua. En lo personal tenía inquietud si efectivamente seríamos capaces de cumplir nuestro propósito, pero sí tenía las ganas y el deseo de ayudar, y luego de 3 duras jornadas lo logramos.
Fueron 4 días intensos y muy cansadores, todos los que éramos pate de esta aventura, trabajamos fuertemente. El clima era muy helado, pero todos teníamos las ganas de trabajar. Y todos cumplimos las misiones que nos habíamos propuesto, trayéndonos de vuelta a Viña un gran recuerdo, una extraordinaria experiencia y una sensación de felicidad por haber ayudado, pero a la vez de gratitud por la forma en que todas las familias nos recibieron, como nos atendieron y la sonrisa que nos entregaban en símbolo de gratitud por nuestro trabajo.
Para nosotros como alumnos fue una experiencia muy reconfortante, sin duda esta vivencia en donde nos acercamos a las personas que más sufrieron con el terremoto, nos hace darnos cuenta realmente la magnitud del sismo y valorar lo que tenemos, lo que somos, pero también crearnos las inquietud de qué podemos hacer por los demás.
Ell sentimiento de gratitud con el que volvimos es inmenso, los vínculos que se formaron con las personas de Quirihue y entre los propios alumnos y profesores es muy valioso de hecho algunos grupos de trabajo almorzaron juntos, realizaron asados con las familias. Durante estos 4 días, sin duda pusimos en disposición lo mejor de nosotros al servicio de los demás y crecimos como personas.
Aunque nos sentimos muy contentos por lo que logramos, podemos seguir ayudando, y sin duda las ganas están de sobra.
Diego Cáceres Medina
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