Conoce los relatos ganadores de “SS.CC. en 100 Palabras”

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Los invitamos a leer los relatos que ganaron el concurso “SS.CC. en 100 Palabras”, realizado en el 1° trimestre.


El paseo de los pingüinos (1° Lugar)

Parece que será una mañana como cualquier otra, tan común y corriente como todas las ya vividas. Entre los primeros albores de la mañana, me siento a mirar la aletargante marcha pingüina. Pero en esa monotonía, caigo en cuenta de mi error. En esas caras, algunas demacradas por quedarse hasta tarde o cansadas de la rutina, veo el brío envidiable del joven que cada día sale a comerse el mundo. Hoy no será un día como cualquiera. Hoy se fraguará el destino del mundo, clase a clase, letra a letra. Ni hoy, ni nunca será un día cualquiera aquí.

André Codjambassis, IV° Medio A.

 


Según pasan los años (2° Lugar)

Cuando era un niño, un día cualquiera por allá por el 2018 pregunté a mi profesora una duda que tenía sobre la clase y ella me respondió con total precisión. Ahora que han pasado los años recuerdo eso y comparo que la vida en el colegio era mucho más sencilla, ya que todas nuestras preguntas tenían respuestas fáciles. Ahora ya más viejo me he dado cuenta que sólo la vida misma y las experiencias dan, generalmente, las respuestas que buscamos.

Julián Cuadros, II° Medio A.

 


7.00AM (3° Lugar)

Me dirán melancólica, depresiva, exagerada y hasta débil, pero ahí estaba yo a las 7:00AM en punto con lágrimas en los ojos, las cuales no podía contener, mirándome al espejo con repugnancia. No era suficiente para las niñas de mi colegio. Recordando sus fuertes palabras me dejé caer al suelo del baño. Gorda, fea, tonta, rara, y más palabras que nunca olvidaré. No quería volver a verlas, no era suficiente para nada ni nadie, y entonces totalmente rendida cerré con pestillo la puerta del baño y decidí nunca más volver al colegio. Ni a nada.

Giannina Ambler, II° Medio A.

 


Extraño recuerdo con mi padre (Mención Honrosa)

Llegó gritando, exigiendo que yo le pidiera perdón. Por otro lado, yo deseaba verlo de rodillas, llorando y suplicando clemencia por todo lo que me había hecho estos años. Yo lloraba, pero no de lamento, sino de rabia. Me enfurecía su obcecación, el no poder aceptar mis diferencias, mi sensibilidad, mis ideales. De algún modo imposible, logré hacerlo entender. Lloró, por primera vez en años, se sintió culpable, asqueado. No bien sus ojos se empañaron, desconcertado, tuve la desesperada necesidad de abrazarlo. Él nunca usaba ambas manos en el acto, mas por primera vez lo hizo.

Alfonso Lira, IV° Medio D.

 


Conócete, ámate (Mención Honrosa)

Sentada en el patio de los conos, observando a los distintos alumnos que hay en el colegio, veo distintas pieles, algunos altos, más pequeños, rellenitos o flaquitos, unos contentos, otros ocupados, unos leyendo, otros jugando. Pero sí, hay algo que tenemos en común: El ser adolescentes. Esa esencia que tenemos de ser nosotros mismos. Sin embargo, observo a una niña sentada sola, está tapada hasta el cuello de inseguridades y prejuicios, por eso mismo me paro con confianza y le digo, “vamos, te invito a conocer la paz y la tolerancia”, me mira desconcertada, pero aun así logra entenderme.

Andrea Sánchez, II°C.

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