Con el corazón llenito finalizamos un invierno más de Misiones en la Comunidad de Reñaca Alto.
Cada año son más los jóvenes que se motivan a participar y estar al servicio de quienes más lo necesitan, y eso nos alegra profundamente. Este invierno, más de 100 estudiantes se sumaron a esta causa, junto a exalumnos del grupo motor, encargados de coordinar y guiar cada una de las cuadrillas.
Esta actividad solidaria tiene como propósito acoger concretamente el llamado de Jesús a construir comunidad, comprometiéndose con los más necesitados/as para ayudarles a sentirse acompañados y amados por Dios. Durante tres días, los voluntarios fueron parte de tres grupos de trabajo:
Colonias de niños/as: acompañaron a niños y niñas con actividades formativas y recreativas en establecimientos educacionales.
Colonias de adultos mayores: compartieron desde la acogida, el cariño y la esperanza.
Construcción: realizaron mejoras y arreglos en plazas, capillas y viviendas del sector.
Conversamos con algunos de los participantes, y estas fueron sus impresiones:
“Primera vez que voy a Misiones y tenía una expectativa diferente, pero quedé sorprendido para bien. Yo pensaba que uno iba más a pasarlo bien y compartir con los amigos, pero me di cuenta de que, además de eso, se hace un trabajo serio. Estuve en construcción y, por lo menos en mi grupo, trabajamos mucho. Se nota que realmente ayudamos a la gente. Fue muy bonito.
El grupo motor también fue de mucha ayuda porque nos guiaron muchísimo. En mi grupo reconstruimos un baño de una capilla. Estoy esperando para ir a las Misiones de Verano.”
— Ulises Vásquez, III° medio B. Primera vez en Misiones. Grupo de construcción.
“Fue una experiencia muy linda y aprendí mucho como persona. Me gustó conocer a los alumnos/as más grandes y al grupo motor, porque nos enseñaban y era bonito ver que, a pesar de que no todos nos conocíamos ni teníamos la misma edad, estábamos unidos por una misma causa. Estuve en la colonia de niños/as y me encantó porque formé un vínculo con una niña que me conmovió mucho. Mil veces sí, iría a las Misiones de Verano.”
— Francisca Castañeda, II°. Primera vez en Misiones. Colonia de Niños/as.
“Me gustó la experiencia. Los adultos mayores están muy solos, aunque tengan familia, y me gusta acompañarlos y escucharlos porque a veces no tienen con quién hablar. Les hicimos juegos y pasaron un rato entretenido con nosotros. La próxima vez me gustaría probar en la Colonia de Niños/as.”
— Gabriela Pérez A., II° medio A. Grupo de Adultos Mayores.
“Fue una experiencia muy bonita y distinta para mí. Antes había ido a Misiones, pero solo a la Colonia de Niños/as. Esta vez quise estar con los Adultos Mayores y me gustó mucho. Escuchar sus historias fue muy significativo, porque en general están solos y no tienen muchas personas con quienes conversar. Al final estaban tan agradecidos que algunos hasta lloraban. Me encantaría volver a ir.”
— Nicolás Álvarez I., II° medio C. Grupo de Adultos Mayores.
Isidora Álvarez S., Ximena Araya Z. y Luz del Río P., de IV° medio A, llevan tres años participando en Misiones y han visto cómo cada vez más jóvenes se interesan por vivir esta experiencia. Las tres trabajaron en la Colonia de Niños/as y coinciden en que este año fue clave el convenio con una escuela de Reñaca Alto y la difusión puerta a puerta realizada días antes.
“En general, en las Misiones de Invierno no llegan muchos niños, no como en las de Verano, donde incluso faltan voluntarios. Pero esta vez, gracias a la invitación que hicimos antes, la convocatoria fue mucho mejor.”